Año 3, Nº56, Viernes 27 de Febrero de 2004
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Los riesgos de los pellet para bebedores
(Por Andre Jouffe)Desde alergias hasta cirugías posteriores para extraer lo que iba a ser la panacea para dejar el alcohol del Disulfiram. Médicos chilenos suelen ocultar efectos secundarios de esta droga considerada cancerígena, provocadora de disfunciones sexuales y daños hepáticos. Peor aun, el rechazo orgánico o la infección pueden inducir a nuevas cirugías.


Un colega destinado a una zona minera alejada de Santiago y de su familia, decidió implantarse un pellet de Disulfiram.

Ya visionaba la soledad del desierto, las nostalgias y los abundantes boliches de expendio de alcohol. Sumado esto a una tendencia remota a jamás decir que no a los asados bien regados, a recepciones, a comilonas de fin de semana, adivinó que su futuro laboral podía peligrar considerablemente si no prevenía situaciones inductoras.

Leyó el libro sobre Bárbara Mundt ("La vuelta de la copa"), conversó con amigos que se habían hecho implantes (se calcula unos 45 mil en Chile, provenientes en su mayoría de los medios de comunicación, agencias de publicidad, políticos, faranduleros, trabajadores de la minería y la pesca), dialogó con otros conocidos y parientes para tomar la decisión.

Más de alguno le advirtió sobre los riesgos y un siquiatra se negó a firmar la receta.

Hubo otra vía, la de la ingesta diaria de Antabuse, que quita la apetencia por el trago y al igual que el pellet, provoca reacciones muy violentas que actúan como amenaza permanente sobre el bebedor (taquicardia, enronchamiento, vértigo, desmayo, crisis que derivan hasta en urgencia).

El Antabuse, la materia prima del pellet, puede consumirse por vía oral, diariamente. Sin embargo, los médicos desconfían de los pacientes pues cuando éstos quieren beber, dejan de tomar el remedio un par de días, se engañan a sí mismos y, durante un tiempo, al entorno. En consecuencia, los facultativos le encargan a la esposa o a un pariente cercano, el suministro del medicamento al enfermo y no que éste lo maneje a su antojo. Sólo así se asegura la continuidad del tratamiento.

Implantes hechos en forma subcutánea en los brazos acusan un determinado índice de accidentes provocados por alcohólicos que en síndrome de privación se los arrancan sin medir las consecuencias ni el tajo a carne abierta. El implante subcutáneo en el abdomen no es fácil de extraer por su profundidad y por las adherencias que se generan rápidamente en la zona afectada.

Acompañado de un familiar, Jaime (el nombre del voluntario) concurrió a una consulta médica en 11 de septiembre 1881, cuarto piso, previa concertación telefónica para realizar el implante.

El facultativo realizó el injerto en su despacho sobre la camilla donde habitualmente atiende a sus pacientes. Aparte de preguntarle someramente sus antecedentes clínicos y tomarle la presión, procedió sin ayuda de una arsenalera a operar a su voluntario. No hubo exámenes de sangre ni alérgicos previos.

- Usted se entregó como puta barata -le bromeó-. Habitualmente llegan aquí del psiquiátrico luego de que los secan por unos días o los traen casi a la fuerza arrastrados por sus familiares. Un tercio de las pacientes son mujeres.

A manera de anécdota, el doctor contó que más de un individuo ha llegado acompañado de su pareja para que le mantuviera tomada la mano mientras duraba la intervención y otros se quejaban de dolor aún antes de que les pincharan la anestesia.

Todo simpático y pasando.

De forma bastante artesanal puso el bisturí, las tijeras y los implementos sobre el paño verde en el bajo vientre del operado, lo que hizo pensar a Jaime en una especie de aborto clandestino que se hace en consultas. Mientras observaba el cielo, pensó que el dolor que sentía era poco con lo que ya le había ocasionado a su entorno con las farras.

Anestesia local, corte, preparación de pequeños bolsillos cárneos donde van colocadas las veinte cápsulas de Disulfiram ­-que yacían sobre un paño sin protección alguna expuestos a la contaminación ambiental-, puntos internos y externos y al cabo de 50 minutos, el trabajo estaba hecho. Ciento diez mil pesos más 16 mil pesos que costó el preparado en Farmacias Ahumada.

No hubo boleta de por medio.

Cuando Jaime le preguntó cuáles eran las precauciones a tomar, el médico señaló: "Nada de vinagre, y todo lo que lo contenga ketchup, mayonesa y mostaza. Cuídese de la pastelería con licor, obviamente cero trago, desodorantes sin alcohol y el perfume jamás a la piel, sólo en la ropa y evitar, en los primeros meses, aspirar el spray".

En caso de una urgencia ajena al pellet (una caída, una quebradura, una operación de urgencia), lo conminó a informar de inmediato en el centro hospitalario de la presencia del pellet subcutáneo a la altura un poco más arriba del costado izquierdo de la cintura

- ¿Qué pasa con la fruta que uno a veces consume de noche y fermenta? -preguntó Jaime.

- El medicamento tiene una cierta tolerancia al alcohol que produce el cuerpo ­-le indicó el médico citándolo para diez días para sacarle los puntos.

La receta: Bromazepán para los nervios y el eventual síndrome de privación y Nefersil para el dolor, si lo hubiera.

La última consulta de Jaime fue si el pellet iba a contrarrestar las intenciones de intensificar su vida sexual en reemplazo de los happy hours de antes.

El doctor le dijo: "No se preocupe".

Hasta ahí todo perfecto.

Diez días después, cuando le sacaron los puntos, sintió un endurecimiento bajo la piel, donde habían implantado el pellet y un enronchamiento de la zona. Inicialmente, es considerado una reacción del organismo de carácter normal.

Lo que Jaime experimentó después, le hizo arrepentirse de inmediato de la intervención.

Una tarde Jaime ingresó al buscador Google y cayó en varios sitios de referencia como el British Nacional Formulary, Netdoctor.com, Drugs.com y otros, más que nada pensando en su ilusionada vida sexual.

Lo que leyó le puso los pelos de punta.

EFECTOS DRAMATICOS Y DERECHO AL VIAGRA

La primera advertencia sobre los efectos secundarios del Disulfiram es que deriva hacia un rendimiento sexual disminuido y, a veces, culmina en la impotencia. El Viagra aparece como la panacea siempre y cuando la persona controle su tensión arterial y no sufra algún tipo de problema cardiaco.


Si Jaime se ilusionó de reemplazar los Happy Hours por una vida sexual más activa, erró de opción. Afortunadamente, durante la primera etapa ocurrió todo lo contrario, sintió una sexualidad casi de adolescente.

Pero lo más grave radica en la irresponsabilidad con la que actúan algunos médicos al implantar un pellet de Disulfiram sin advertir lo siguiente y que se lee en los sitios:

- Incompatible con el Bromazepán, que justamente el galeno le recetó a Jaime para los nervios.

- Elemento cancerígeno.

- Aumenta las posibilidades de hepatitis fulminante.

- Esta en todas las listas de drogas que causan disfunción sexual como la famotidina, la cimetidina, el alprazolam.

- Es incompatible con la marihuana.

- Se desaconseja el consumo de cafeína.

- No debe administrarse con metrodinazole que es un medicamento antibacteriano usado con frecuencia para combatir los divertículos, entre otros&

Según www.netdocttor.co.uk algunos pacientes han debido ser sometidos a trasplantes de hígado con el consiguiente riesgo de muerte.

En Europa, cuando un paciente va a someterse a un simple examen de sangre no sólo le exigen ayunar diez horas sino que la enfermera, quizás menos bella y maternal que la chilena, anota en una hoja lo que el individuo ha comido en los últimos días. Porque habitualmente actuamos en Chile, cuidándonos un par de días antes de la prueba del hemograma y hematíes. Pero no le confesamos a la nutricionista que compartimos una botella de whisky tres días antes y ocurre que en setenta y dos horas el organismo aún no elimina todas las toxinas.

Las pruebas aparecen a menudo alteradas por ésta u otras causas.

En el caso de un implante, que en un cinco por ciento de los casos puede ser rechazado por el organismo, la anamnesia -interrogatorio- (lo contrario de amnesia) debería ser más rigurosa y precisa para preparar tanto al facultativo como al paciente de las consecuencias de su opción.

¿Es el pellet de Disulfiram la solución ideal?

Entre morir de la cirrosis o vivir, sí, pero con un menú de exámenes previos para evitar efectos posteriores.

En casos menos avanzados y si hay medios para hacerlo, la ayuda psiquiátrica con el Antabuse controlado, de manera de detener el suministro en caso de efectos secundarios, aparece como la opción menos arriesgada.

CAIDA A LOS INFIERNOS

El facultativo salió de vacaciones y Jaime vio como su cintura iba enrojeciendo y luego una especie de bulto rectangular en el punto de la incisión. No había dolor sino picazón e hinchazón.

Como debía partir a su destino fuera de Santiago, decidió recurrir a su médico de cabecera el doctor Herbert Altschiller. Al médico, que antiguamente implantaba pellets en el Hospital San Borja, cuya especialidad es la gastroenterología (Atiende en Clínica Alemana y Davila), le bastó observar y tocar la zona para exclamare : "¡Que lata! Creo que va a tener que sacarse el pellet y luego, sería bueno que lo viera un cirujano".

Altschiller lo derivó donde el oncólogo Eduardo Wainstein, que en su tiempo también implantó pellets. Wainstein enrostró a su paciente el no haber ido al psiquiatra previamente, que colocarse un pellet no era algo tan evidente; que se requerían exámenes no sólo físicos sino también del estado mental del paciente.

En fin, era too late. Esa misma tarde Jaime fue intervenido por Wainstein en quirófano con todo el aparataje, los costos y cuidados post operatorios pertinentes. Ya la incisión no fue tan pequeña, hubo drenaje que aún porta en estos momentos que viaja a destino y recién el viernes pasado le sacaban los puntos en el norte.

En su fuero interno, Jaime reza que este proceso no culmine en una infección; por el momento fue una liponecrosi por el rechazo al Disulfirán (en 5 por ciento de los casos). ¿Habría ocurrido esto si quién lo implantó le hubiese hecho los exámenes pertinentes? La "víctima" espera resultados del laboratorio para decidir se emprende acciones legales.

La voluntad de alejarse del trago implica también un esfuerzo personal.

Otros, implantados por presión del entorno pero contra su voluntad, buscan los métodos para amortiguar sus efectos.

Al cabo de unas semanas del implante, ingieren ketchup, mostaza o mayonesa que contiene vinagre. Los síntomas son leves taquicardias, sudor frío, ronchas&.

Si insisten un par de días, los malestares irán aminorando.

El paso siguiente es atacar el vinagre. Volverán las incomodidades, pero más agudas, sin embargo, al transcurrir un tiempo, el organismo estará capacitado para soportar dosis más fuertes. Como una porción pequeña de cerveza. Luego el vino y así. Cuando ya no hay reacción, quiere decir que el pellet ha sido cebado. Ciento 25 mil pesos tirados por la borda.

Vuelta a los mismos problemas.

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